Me gusta llegar temprano a los sitios, siempre he sido de los de estar media hora antes de la hora para casi todo,… pero también soy de los que no entro o me presento ante el resto ni un minuto antes de la hora… puntualidad británica que lo llaman… Durante esos ‘minutos de espera’ suelo bajar las ventanillas del coche, apagar la música, y dedicarme a leer algo del libro en curso que tenga entre manos o en su defecto algunos post de mi lector de feed portátil… pero sobretodo, me encanta observar los comportamientos de la gente por las mañanas (de ahí lo de bajar la ventana para advertir cualquier movimiento cerca de mi coche aunque esté sumido en la lectura…). Después de un tiempo trabajando en el mismo sitio (y en una pequeña urbe como esta) casi puedo decir que ‘conozco’ a la gente que frecuenta los alrededores de mi lugar de laboro… Últimamente, debido a las vacaciones de verano de los chicos de los colegios que hay por aquí, la afluencia de personas y personitas es mucho más escasa, y los que observo cada mañana suelen ser los que con su enorme tristeza similar a la mia, trabajamos incluso a 40 grados a la sombra… .
Así que una de las pocas cosas con vida que alteran mi lectura son los malditos mosquitos y las pesadísimas moscas que entran como si estuviesen en la lista de Tito`s en mi coche casi sin preguntar… Tengo la suerte de que a estas diminutas criaturas no les agrada el amargo sabor de mi néctar de la vida, al menos eso escuché por ahí; pero el caso, que aunque no sufra los infames ataques de sus microscópicas lanzas que tan molestas (parecen) ser, sí me instigan, por culpa de mi insectofobia a los bichos que vuelan, un profundo desconcierto y salen mis más bajos y básicos instintos primarios que hacen que me vuelva un auténtico asesino en potencia… y de repente me sorprendo a mi mismo aplastando todos los que puedo contra los cristales, gritando, amenazando, retando, insultando, haciendo grandes espavientos y, en fin, haciendo el loco totalmente ajeno a la lectura que tuviera entre manos… .
Les desearía la muerte a todos y cada uno de ellos por molestarme sobremanera, pero como bien dice mi madre, si está en el mundo, es porque tiene algún tipo de función… sino ya se hubieran extinguido. Además, aparte de lo anterior, de la misma manera alteran y perturban mis escasas y preciadas horas de sueño con su infernal zumbido en el silencio de la noche y el, por mi, temido momento en que en un imprudente alarde de chulería, confiados en mi profundo sueño, consiguen posar, simulando el aterrizaje de un Apache, sus minúsculas patas sobre mi ultrasensible piel… aparecen mis super-entrenados –a base de espasmos mientras duermo- reflejos, para, cual experto francotirador, de un certero golpe seco contra mi propia piel le brindo mi particular Higway to Hell de ACDC… yo sufro mis autoagresiones, pero ese en concreto no me volverá a molestar… .
Seguro que por jodernos tanto la vida a personas como yo, se tienen ganado el castigo eterno del que os hablé hace mucho tiempo… .
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