Sigo escribiendo, aunque sin la más mínima intención de publicar. Pensamientos en código binario o tiempo perdido o, ya saben, como ustedes gusten.
Simplemente no tengo nada interesante que decirles… sepan entenderlo.
‘Que tu pensamiento no rebase el tiempo presente; he aquí el secreto de la paz.’ Umar Khayyam.
Y una mierda! Que te jodan Umar… Ahora mismo lo único que me calma las ganas de sacar el garrote vil y empalar analmente a más de un abrazafarolas que me cedió el paso para hincarme la perica por el lomo es precisamente lo contrario…

Baile de enseñanzas.
El arte de la ventaja me indicaba como hacerlo, (lo del garrote, I mean), A mi orden: fuego e ira… dictó Julio César. Pero claro, detrás, repartiendo amor y monerías, vino Bernabé y me produjo una extraña aunque agradable calma…
Me marcho a casa. escaldado, emulando al morlaco que, con el hierro calvado en el envés, se arrima al burladero… me cago en la puta!… bajé la guardia y esta morralla de jodidos títeres del esqueyonosé y alza la pata que te la hinco hicieron lo propio. La cabra siempre tira al monte.
Después aparece mi negro linimento, que con sólo poner la oreja me alivia… caso omiso a la frase y pienso en lo contrario… el futuro. Me enfilo al catre con la certeza de que esto no es más que el prólogo puteante que da emoción a un libro con final feliz… ‘Peculiar’ (el prólogo, no el libro) que lo llamó Ella.
Visito a Don Vito Corleone en el Padrino unos minutos antes de entregarme a Morfeo… y al final todo vuelve a torcerse… Y retumba la cita de anteayer de Pushkin: ‘Con tal de que se tenga una pocilga… aparecerán los cerdos’. Sonrío, vuelvo a acordarme de la madre que los parió y en que mañana, por fin, me largo lejos de esta manada, jauría, piara, rebaño y tropel (sepan disculparme ganaderos y pastores) de gentuza que me ha tocado soportar…. Vendetta! Esta puta gente saca lo peor de mi… (Los fantoches de antes, no los Corleone, faltaría más!)
En fin… que como ya he dicho, el que busca encuentra, y cuando encuentre (no duden que lo haré) la mejor venganza, mi mejor venganza será privarles del placer de mi presencia cada mañana para brindársela a quien de verdad me hace mirar al frente y paso firme.
Nos fuimos pa’ Madrid, sin remordimientos…*
Ninguno.









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