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El blogger diabólico

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¬_¬           :¬|            :·[            xD          :/

La caida del GMP

Después de varios días de luto en Lumacsolo… vuelve la cosa a la normalidad;
Vamos a hacer un guiño, con su permiso, al lagarto abuhardillado... Acabo de leer uno de sus últimos post donde escribe una historia llena de valores raros… (debéis leerla si queréis entender algo) creo y repito, creo haberla entendido; y como siempre, vamos a aplicar dichas pautas a The Lumacsolo Life…
La caída del GMP
Como bien dice al final de la entrada, nunca olvidéis preguntar por N… bien… en este caso la variante a resolver también tiene dos posibles resultados 0 (que te pires) o 1 (give me more baby!)… Descubres la variable a resolver en el punto de partida X (lejos) y rápidamente quieres que el resultado de G (variable a resolver) sea 1, pero sigues las indicaciones, y sin preguntar directamente intentas averiguar, y descubres que el valor de N en este caso también es 1, que por cierto también tiene un significado (que te pires); por lo que dejas de hacer ningún tipo de LMP (Lu Master Plan) con el que hacer que la variable sea positiva… Pero no!… tras una inofensiva e insensata conversación descubres que N no es 1, sino que lo fue, por lo que ahora es 0 (patatero) y las probabilidades de que G pase a ser 1 se multiplican gracias al GMP (cosa que desconozco pero empiezo a intuir que existe) y a los pings que envía a la variable L… pronto llegamos al punto G+1 que tiene una consecuencia de Lx5… pero… no contábamos con el factor V!!!, cuya misión era variar irremediable y fulminantemente el punto X en un nivel acojonante…
El LMP quedó en Stand by mientras aguardaba la recolocación del punto X-G; y llegó, y resultó que el GMP seguía activo, cosa que volvió a poner el valor Lx5… Parece que la cosa resultaba y el hecho de que el GMP siguiera activo, reactivo el LMP y dio como consecuencia varias reubicaciones de (G+L)X… en las que los resultados (para L) siempre fueron 1, por lo que se aspiró a elevar G+L2 … pero lejos de evolucionar y seguir adelante como se pretendía, la operación, sin aparente motivo, tornó a 0
La duda viene en el punto en el que las recalculaciones de X disminuyen sin previo aviso ni razón aparente… El LMP consistía en dejarse llevar sin mostrar más interés del debido y como se suele decir, que SLQDQ… pero falló… puede que el planteamiento fuera el correcto, (creo que es el idóneo) pero algo falló… puede que la ejecución no fuera todo lo perfecta que requería o que mi habitual ímpetu forzara las etapas… ¡Quién sabe! El caso es que el GMP que parecía marchar e ir sobre ruedas frenó bruscamente, desaparecieron todo tipo de Pings y las reubicaciones de X quedaron en ascuas… tanto que el LMP se desmoronó por completo y asumió que todo había sido un proyecto de interfaz revolucionaria más de esas que se quedan en el tintero…
Hace un par de noches, cual carta legal, llegó la tan esperada comunicación… y, sí, el proyecto había sido denegado… ahora toca esperar a las próximas convocatorias…
De G, al igual que el lagarto hizo de P, me quedo con un montón de bellos datos almacenados en mi desordenada biblioteca, tanto, tanto que los guardaré para mí sólo y no los volveré a mostrar al público en ningún otro momento…
Que tengan ustedes un precioso Martes.

Gracias al Gecko Negro que al fin consiguió despertarme de mi letargo aunque sea a base de un vil plagio…

Episodio de domingo

Muchas veces os he hablado ya de las personas medicina, esas que, según Bernabé, te alegran la vida y te contagian de su vitalidad gracias a su actitud positiva ante cualquier situación; también, claro está existen las personas virus o besugos; las personas con estados de ánimos pulgosos, pesimistas y que tienen una actitud fatalista ante todo… yo no me considero ni de unos ni de otros… Normalmente soy más gris que naranja (es mi forma de expresar esto); pero sin llegar a ser besugo, podría decir que soy gris claro casi blanco… neutro… o usando el otro símil, no destaco por ser curativo, pero tampoco hago enfermar a nadie… Evidentemente, ni todo es blanco, ni todo es negro, ni siempre se es azul o verde; quiero decir, que las personas medicina, al igual que los virus no cumplen su función en el 100% de las ocasiones… sino que a veces lo son y a veces no; por lo tanto podríamos decir, que yo, al igual que el resto de personas que cumplan los requisitos de poderse llamar normales, tenemos momentos en los que, sea por la razón que sea, o porque estás en un momento dulce o porque acabas de escuchar un te quiero, o porque sencillamente te levantaste con el pie derecho y estás de buen humor, puedes llegar a ser una gran medicina o si todo es al contrario, un gran virus para los demás…

Y toda esta retahíla sirve de introducción para contaros un pequeño episodio de mi domingo que, cuanto menos, fue curioso…

The car song – The Cat Empire

Íbamos radiantes en el coche, acariciados por la abrasadora brisa de mi tierra que entraba por las ventanas del oscuro Golf, sin mucho rumbo y ninguna prisa, transportando cuatro enormes helados de nata que nos ayudarían a mitigar un poco los efectos producidos por los 37º que nos envolvían a un cuarto de hora de las nueve de la noche cuando, al detenernos para cumplir la indicación de la escarlata señal luminosa del semáforo, se sitúan a nuestro lado en otro coche, negro, cuyo modelo no quiero recordar, una pareja en situación parecida a la nuestra… La chica, exageradamente recostada en el asiento del copiloto empezó a dirigirnos unas palabras que no alcanzábamos a entender a causa del volumen al que llevábamos nuestras sinuosas melodías de instrumentos de aire mezclados con el que producen las vibraciones del motor y el restante bullicio de una calle céntrica, aunque verdaderamente poco transitada; entonces, bajamos el volumen y la chica, con una simpática y risueña sonrisa nos repitió: “¿¡tenéis hielo!?”… y prosiguió tras nuestra atónita y pasmada expresión ante tan absurda y a la vez sandunguera y donairosa cuestión… “Es que se me está calentando el ‘temita’…” mientras nos enseñaba por la ventana un enorme vaso de más o menos un litro de capacidad que contenía algún tipo de brebaje bermellón del estilo de estival calimocho… Realmente creo que la chica, embriagada tal vez por su bebida, no tenía otra cosa que ganas de cachondeo, pero esa simpatía y la estrambótica forma de quedarse con nosotros me pareció sublime y por lo tanto se llevó el galardón de ser nuestra persona medicina del domingo… porque como dijo también en las pocas palabras que cruzamos después entre risas: “normal que no tengáis,… pero había que intentarlo ¿no?. Anda! arranca que está en verde…”. [...] Qué gran chica!! Otra parte curiosa del momento era la cara de circunstancia, entre tímida y avergonzada del, supuestamente, novio que conducía y negaba con la cabeza mientras se mordía los labios al pensar en lo irracional de la situación…

Hoy, en su honor, estoy tratando de tomarme la vida un poquito menos en serio, y pensar, que cuando menos te lo esperas, siendo un poco más espontáneo y despreocupado, puedes, como hizo ayer ella, alegrarle el día a cualquiera… Qué pasen ustedes un maravilloso y verdoso (es lo que veo ahora mismo por la ventana) comienzo de semana.

Mi encanto

Dice nuestro rico refranero que el que canta, las penas espanta; y como casi todos los dichos y refranes que lo componen es totalmente cierto.. ¿¡o no!?. Entonces cuando una pena me turba la serenidad es tan sencillo para eludirla como comenzar un canturreo… Hasta ahí todos de acuerdo. Llegas a cualquier lugar y sea por la razón que sea, hay algo que te lacera, alguna cosa o circunstancia o alguien que te provoca una sensación de fastidio y por lo tanto, dentro de ti empieza a crecer una pena de mayor o menor calibre, una pena que intentas, siguiendo sabios consejos, no darle mayor importancia de la que realmente tiene y pensar en positivo… y te pones a canturrear o silbar o tararear, o, si es en inglés, a improvisar una letra sobre la marcha… pero… ¡no sale!… quiero decir, que cantas cuando estás feliz o contento, no para estarlo… si la alegría no está dentro de tu cuerpo en ese momento, por mucho que lo intentes no podrás cantar. Esto, creo, es lo contrario de lo que intenta decirnos el refrán. Es una consecuencia de tu estado anímico, por lo que resulta absurdo e ineficaz intentar hacerlo para ‘espantar las penas’. Pero bueno, yo canto, y aparte de que me apetece cualquier cosa menos cantar, eso hace que mi pena crezca, porque canto para que decrezca, por lo que pienso en ella, y si lo hago –aquí si viene una máxima irrefutable- la estoy alimentando y por lo tanto dándole la importancia que decíamos que no debemos darle. Entonces, lo mejor sería no querer cantar sino esperar a que el canto fluyera por si sólo, espontáneo… Ahora sí, es maravilloso cantar, pero no espanta como bien nos decían, sino que muestra que aquella pena que queríamos espantar, sea por indiferencia, por otra nueva ocupación, por cansancio o incluso por desesperación ante la impotencia de no poder cantar para aliviarla, se marchó y en consecuencia el canto fluyó…

Pero, ahora toca pensar que, si después de haber cantado porque la pena se esfumó, el canto se esfuma, y por lo tanto con él la consecuencia del alivio de la pena; ¿volverá ésta a embaucarnos? ¿acaso el no pensar, o cualquiera de las demás razones que provocaron el canto, tan sólo fueron un alivio momentáneo y el hecho de haber cantado no sirviera de otra cosa que un mero entretenimiento hasta el momento en que, sea por el motivo que sea, o porque se acaban las razones para no pensar o pensar en otra cosa, volvemos a pensar en nuestra pena?.

La segunda acepción del RAE para Encantar dice así: ‘Cautivar la atención completamente’; entonces, ¿no será que el canto que es consecuencia del alivio de la pena es una forma de encanto que nuestro subconsciente provoca para en realidad hacer valedero nuestro refrán, y así paliar nuestro calvario? ¿Es entonces el canto una manera de encantar? ¿somos bruj@s sin saberlo?.

Si por casualidad se sorprenden cantando, están perdidos! porque pensarán en que automáticamente se les ha aliviado una pena, y por lo tanto al pensar en dicho alivio revivirán la pena, se romperá el encanto, dejarán de cantar y esta náusea mental volverá a atraparles… Ojalá todos cantemos sin darnos cuenta que lo hacemos; pero no canten con el fin de serenar… he comprobado que es imposible…

Que tengan ustedes una preciosa noche cantarina de martes. Ah! y no piensen en sus cantos… para eso ya estoy yo…

Y de regalo un encanto de canto que canto del Canto…

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Diminutas criaturas

Me gusta llegar temprano a los sitios, siempre he sido de los de estar media hora antes de la hora para casi todo,… pero también soy de los que no entro o me presento ante el resto ni un minuto antes de la hora… puntualidad británica que lo llaman… Durante esos ‘minutos de espera’ suelo bajar las ventanillas del coche, apagar la música, y dedicarme a leer algo del libro en curso que tenga entre manos o en su defecto algunos post de mi lector de feed portátil… pero sobretodo, me encanta observar los comportamientos de la gente por las mañanas (de ahí lo de bajar la ventana para advertir cualquier movimiento cerca de mi coche aunque esté sumido en la lectura…). Después de un tiempo trabajando en el mismo sitio (y en una pequeña urbe como esta) casi puedo decir que ‘conozco’ a la gente que frecuenta los alrededores de mi lugar de laboro… Últimamente, debido a las vacaciones de verano de los chicos de los colegios que hay por aquí, la afluencia de personas y personitas es mucho más escasa, y los que observo cada mañana suelen ser los que con su enorme tristeza similar a la mia, trabajamos incluso a 40 grados a la sombra… .

Así que una de las pocas cosas con vida que alteran mi lectura son los malditos mosquitos y las pesadísimas moscas que entran como si estuviesen en la lista de Tito`s en mi coche casi sin preguntar… Tengo la suerte de que a estas diminutas criaturas no les agrada el amargo sabor de mi néctar de la vida, al menos eso escuché por ahí; pero el caso, que aunque no sufra los infames ataques de sus microscópicas lanzas que tan molestas (parecen) ser, sí me instigan, por culpa de mi insectofobia a los bichos que vuelan, un profundo desconcierto y salen mis más bajos y básicos instintos primarios que hacen que me vuelva un auténtico asesino en potencia… y de repente me sorprendo a mi mismo aplastando todos los que puedo contra los cristales, gritando, amenazando, retando, insultando, haciendo grandes espavientos y, en fin, haciendo el loco totalmente ajeno a la lectura que tuviera entre manos… .

Les desearía la muerte a todos y cada uno de ellos por molestarme sobremanera, pero como bien dice mi madre, si está en el mundo, es porque tiene algún tipo de función… sino ya se hubieran extinguido. Además, aparte de lo anterior, de la misma manera alteran y perturban mis escasas y preciadas horas de sueño con su infernal zumbido en el silencio de la noche y el, por mi, temido momento en que en un imprudente alarde de chulería, confiados en mi profundo sueño, consiguen posar, simulando el aterrizaje de un Apache, sus minúsculas patas sobre mi ultrasensible piel… aparecen mis super-entrenados –a base de espasmos mientras duermo- reflejos, para, cual experto francotirador, de un certero golpe seco contra mi propia piel le brindo mi particular Higway to Hell de ACDCyo sufro mis autoagresiones, pero ese en concreto no me volverá a molestar… .

Seguro que por jodernos tanto la vida a personas como yo, se tienen ganado el castigo eterno del que os hablé hace mucho tiempo… .

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Grande Aveiro

España entera tiene sueño y yo particularmente tengo aún más… Estas minivacaciones que acaban de terminar han sido de lo más completas… tanto que tendría para escribir varios post sobre ellas, pero debido a la bajada de ritmo que está teniendo, -ya sea por el sueño acumulado, por el exceso de trabajo o por el jodido calor que me está matando- el blog, voy a intentar resumirlo todo en uno sólo.

Todo empezó –como cada semana- a las tres de la tarde del viernes… mi ya conocido por el momento semanal de expulsión de serotonina a borbotones, sin duda el más alegre de todas…

Unas horas después me encontraba firmando un montón de papeles que me hacían

Continuar leyendo ‘Grande Aveiro’

Un buen viernes…

* Clic sobre la imagen para verla a tamaño real

Can’t you hear me Knocking – The Rolling Stones [BSO - Blow]

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Odio…

A eso de las 7 h. de la mañana del sábado, tumbados seis o siete de mis amig@s, en comuna entre las mantas, cojines y colchones de la Sala Roja del Proyecto Valdivia (El piso), mientras buscábamos el final de la conversación que tan sólo mantenían con vida las abandonadas a su suerte lectora de lumacsolo y su suave amiga, mientras los demás, unos de buenas maneras y otros, habiendo superado ya el estrecho límite de paciencia que provoca ser despertado bruscamente; de maneras mucho menos ortodoxas, intentábamos convencerlas de que al fin pusieran punto y final a la conversación, al menos durante las 3 o 4 horas que es la media de sueño cuando se terminan allí las noches… escuché:

-Luis, ¿tú odias tu trabajo o qué?- Dijo la preciosa amiga de la suave Cris

-¡Nada de eso!- contesté, -¿Por qué lo dices?, ¿Por algunos de los posts del blog no?- proseguí

[Las palabras que empleé en aquel momento, puesto que acababa de ser brutalmente arrancado de un precioso y reconfortante sueño que además estaba sirviendo de bálsamo para la recaída en mis crisis de migrañas a la que había vuelto aquella misma noche, no fueron estas... pero querían decir lo mismo...]

< Prometo que esta es la última vez que publico algo quejándome de mi trabajo >

No odio mi trabajo, de hecho me gusta mi trabajo, he estudiado para ello, he tenido la suerte de encontrar un buen puesto de trabajo fijo en mi ciudad, con una cierta estabilidad y tranquilidad, cerca de mi casa y con un sueldo, que aún siendo una puta mierda, no deja de ser lo que hay… Me tiro todo el día rodeado de ordenadores, con mi tabletita, haciendo ilustraciones (alguna que otra no exclusivamente para mi trabajo…) y tengo cierta libertad…. en fin, que no odio mi trabajo…

Peeeero…

Odio que mi mesa esté mirando a la pared para facilitar que pasen por detrás los de arriba sin hacer el menor ruido (parecen ninjas los hijoputas!);

Odio el silencio obligado al que estamos sujetos;

Odio tener Continuar leyendo ‘Odio…’

- ¿Cuantos años tienes?

- Quince…

- Jajaja! Yo a tu edad tenía dieciseis!!…

El señor Tejero en Fuera de Carta

El más fiero…

¿Cuál es el animal más fiero de la Selva?

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