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Retro: _El ejercicio me salvó_

[esto debió ser publicado el pasado Jueves 29... pero pasé...]

Clic…. ñiiiaaaaaa. –ah! pensaba que te habías ido-
-Es temprano no?-
-Según para qué…-
O_o coño!!!!! pkfsjdflj sdljk flsdjkf ¡!

Sí, otra vez me dejé atrapar por el cálido abrazo de Morfeo más tiempo del que debía…

/Rapidez o diligencia con la que se hace algo/ y como dicen, nunca son buenas… para nada, jamás. Hasta para buscar en el diccionario su definición… puede pasar, como un servidor, que lo primero que leas sea: /Casa pública donde las mujeres entregan su cuerpo por dinero/… claro, buscas ‘Pris’ y encuentras ‘Prost’. Ese no es el sentido de la vida… o quizás sí… U’know!?

O cómo tirar a la mierda una mañana alterando el orden espacio-temporal establecido de las cosas.

Remedio 1. Hacer uso de mis cientos de psicólogos y tirar por tierra el ataque de orgullo que me sobrevino al comenzar la semana.

Remedio 2. Buscar el más adecuado de los cuarenta y tres puntos que quiero regalar. t.

Remedio 3. Alterar la hora del café. El comercial se dio cuenta, por el rojo y la hinchazón de mis ojos, que necesitaba salir un rato antes si pretendía dejar de dar lástima…

(Entiéndase ‘dar lástima’ al momento (normalmente a altas horas de la madrugada, en cualquier ‘bar/pub/disco-fashion lanocheestuyacolega’) en que con los ojos inyectados en sangre y abiertos hasta la mitad, cuando las piernas empiezan a tomar decisiones por su cuenta y tu lengua toma unas dimensiones molestamente superiores a lo normal… te acercas a la jamelga de la barra y con la sonrisa de medio lado A.K.A. ‘SoyunputoDandy y noentiendoporquécojonessigodurmiendosolo’ y con el índice de tu mano derecha firme mirando al cielo, le sueltas: ‘Un redddbul pofffavor’).

–Visto en el Moleskine de O-

Retrojueves. El ejercicio me salvó. (15 de febrero del puto ocho)
Razones obvias. Que tengan un maravilloso jueves.

Nochevieja, año nuevo y la compañía

ESCENA NÚMERO: 1403 – FOTO


Mantengan la calma señores.
Ni muñonismo, ni depresión, ni hostias…
Tenía tanto que contar…
Acumulación de emociones y recuerdos. Vamos allá, gafapasta de diseñata cool, InDesign, Photoshop, oculto el reloj y… ¿currar? –Mu bien, mu bien!, ya mañana si eso ya… dale Lu!

Todo empezó el último 26 del calendario del pasado ocho… un viaje a una ciudad de cuyo nombre no me quiero acordar… allí esperaba mi hermano… desde entonces y hasta este mismo instante no he vuelto a esta puta cueva… Lo siento… pero no tuve tiempo de escribir… como bien dijo O el mismo día 1… estábamos demasiado ocupados follándonos la vida y jodiéndonos Gin&Tonics o Legendarios solos (3 dedos, mucho hielo y en jodido vaso de culo gordo de los que pesan, notorios… Clase Danesa, u’Know) o con cola o con naranja, sin parar, [¿qué importa!?] o más aún, porque ya no vale con eso, ahora también debemos follarnos las vidas de los demás… entrar en sus mentes y provocar el puto caos… marionetas a nuestra batuta… a la batuta del air-guitar de Malcolm y Angus… así empezó el nueve.
¿Cómo? Terminando el ocho… en una reunión en la que todos parecíamos amigos y en la que fui el capullo único que se quedó sin regalo (Santos invisibles que soltó P)… Cosas de O, in London… of course!

‘… y el rechinar de los muelles de somieres cuando quieren galopar, es soneto y melodía y poesía de verdad…’. El ruido de la Marea.

Ya lo dijo Becquer, poesía eres tú.
Poesía son 172 centímetros. Poesía es ver el reloj corriendo frenéticamente mientras suenan 15 pasos en bucle. Despacio, sin prisas, como se hacen las cosas que de verdad merecen la pena. Mientras piensas en cómo entrar en una maleta. Mientras sonríes al recordar la descripción de P juntando muy fuerte las manos… mientras te haces el remolón… mientras miras en serio… (¡Como se debe mirar, coño!)
- ¿Qué te preocupa? – ¿Ahora?, nada.
¿Y ahora? Claro, me jode!… pero sí, hay que dosificarse…
-¿Nos quedamos hasta que vuelva a anochecer? -¿Nos quedamos hasta que vuelva a amanecer?-
¡Que le den por culo al mundo!. Es grande decir: “Pensaré en ti”
Y de testigos John, Ringo, Paul y George.

Ya lo dijo Vick por aquí: “Vamos a darle una oportunidad a estas fiestas” Se la dimos y, joder, que sí! Superaron con creces las expectativas.
Inmejorable compañía. Daneses, Mallorquines, Londinenses, Madrileños, Cacereños… Y un montón de desconocidos, indocumentados, un espontáneo que se folla el piano del Gran café Victoria evocando a Amélie, la rubia tatuada, el coño de fuego… descubrir que el señor Blanco lee mis vómitos con forma de letras (no hablo de Reservoir)…

Aftásica Nochevieja. Grande (y punto).
Quizás la más grande… por lo que fue, por donde fue, por con quien fue y por lo que llevaba de regalo… porque no todos los días se llevan unos zapatos brillantes y un puto pañuelo rojo en la solapa.

Mágico Año nuevo. Grande (y punto).
Porque así deben ser todos los primeros días del año.

Y momentos, y frases…; Vetusta Morla; la ruta nocturna de Ch; las frases de Kerouac; el puto baile que se marcan en Rock n’Rolla; Mario Puzo; Las noches sin dormir de Havalina (Sí, con hache y con uve). ‘Ya no basta con ser zorra… también hay que saber serlo’; o describir a una ‘Living la vida puta loca’ (que no loca a secas) tirados, de resaca y tras haber lanzado todo mi cash por el balcón dentro de un paquete de tabaco vacío. Correr, huir, sólo, 8’30 h. de la mañana… sí, demasiadas Paulaner. Cambiar el Manhattan por un Bloody Mery... baretos de mala muerte… cutres!, eso sí, con V.

Ahora. Todo continuará como siempre. Las cosas difícilmente cambian. O sí! Coño! ¡que me quiten lo bailao!.
Miraré más de lejos que nunca. En otra dirección, más grande, más bonita y más fácil que ayer… Os echaré de menos… y tiraré por el suelo de mi desordena biblioteca otro jodido capítulo. ¿Será importante para la historia completa? Ya lo ha sido.

Regalito de Reyes: I Should have known better (Los putos grandes).

And a haaaaaaaa-ppy newwww yeeeeeeeeear.

D. J. Flooring

Sí chicos, puedo ver como os empiezan a apretar los pantalones al ver esta imagen mientras ponéis cara de besugo y os aparece una interrogación azul encima de vuestras cabezas al preguntaros por qué….

Solución: Dale la vuelta a la pantalla; ¿cómo? joder! a la imagen,… si no sabéis haz un escorzo con tu espinazo y cúrratelo un poco, no!?

Via: Não compreendo as mulheres

De Lunes a Jueves…

l-v

El blogger diabólico

imag0076667

¬_¬           :¬|            :·[            xD          :/

Mi llama

ESCENA NÚMERO: 0355 – FOTO

Chic, chic, fugggh!.. Deslumbrado y ensimismado por la refulgente luz del quinqué achino mis ya achinados ojos para poder enfocar mi vista en la sensual danza de la llama; acerco mi cara y noto el calor, cada milímetro que recorro aumenta la temperatura y yo más cegado… casi puedo sentir cómo se arrugan mis pestañas al achicharrarse, cómo se secan las lágrimas de mis ojos. No puedo acercarme más, tiene una infranqueable coraza de calentura que me impide seguir adelante, pero a la vez que me alienta a que lo intente. Aspiro fuerte, con decisión, intento captar el aroma que desprende, siempre me gustó el olor del fuego, pero también me quema, es como si acabara de introducir un trozo de carbón de la barbacoa directamente a los pulmones; me alejo para tomar aire fresco pero la llama se torna aún más vigorosa y brillante y bella, más atractiva, su luz y su movimiento es como el canto de las sirenas, me persuade, me grita que me quede a su lado, que me quede con ella… Es imposible alejarme, no puedo dejar de mirarla, me llama, es atractiva, es magnética… con mucho miedo y muy poca vergüenza cedo y me vuelvo a dejar llevar, me vuelvo a acercar justo hasta el mismo punto donde estaba antes, a escasos centímetros de su brillo… de su dorada belleza. Quiero cerrar los ojos y aproximarme aún más… Meterme dentro de los cristalitos de la lámpara y fundirme con ella; quemarme con ella… no puedo evitarlo.

No me aportará nada bueno, lo sé -¿porqué esta brutal atracción!?-. Y lo hago, sobrepaso la línea, el límite invisiblemente marcado y ella responde de la única forma que sabe… de la única forma que puede… ella me adora, pero sólo puede darme calenturientas caricias, sólo seductores ademanes… Nunca podrá darme lo que deseo, lo que todos desean, lo que ella desea otorgarme… Me pica la nariz… Estornudo… A tomar por culo todo!.

ESCENA NÚMERO: 0356 – FOTO

* Así es ella…

Las iguanas

“Y vendrán las iguanas vivas a comerse a los hombres que no sueñan”

Llevaba meses queriendo escribir esta frase en el blog,… -¡Vaya tontería!- pensarán… Puede, realmente la frase no tiene ni pies ni cabeza, además de ser un poco absurda ya que las iguanas muertas no podrían venir… Pero el hecho de comerse a los hombres no soñadores me parece sublime; sería su castigo en forma de voraz reptil…

Bien, realmente, más que la frase en sí, (que no tengo muchos argumentos que dar para expresar lo feliz que me hace leerla) es dónde y cuándo la leo… Hay un local en mi ciudad; Mercantil que se llama, donde he pasado las mejores noches últimamente y desde hace un par de años o más… es un sitio con carisma; con encanto; un sitio diferente donde puedes escuchar a los Rolling, los Beatles o La Casa Azul; un sitio donde puedes cerrar los ojos y sentir que levitas al escuchar en directo a alguien, que apoyado en un enorme contrabajo, te deleita con un: ‘I’m a alien, I’m a legal alien, I’m a Englishman in New York’ en pleno concierto instrumental… Un lugar donde puedes besar a alguien cerca de la pista de baile, y entre la muchedumbre sentir que estás sólo con ella y la música… un lugar donde he visto las sonrisas más grandes que jamás le vi a mis amigos o donde me he enamorado de una cuarentona que entraba en éxtasis mientras bailaba algo de Coldplay… Un lugar donde los enormes porteros te reciben con un ‘Buenas noches’ mientras te abren la puerta del local; Un sitio donde una vez me dedicaron Venezia de los Hombres G porque a mi hermano se le metió en sus enormes narices… en fin, que como podéis ver es mi lugar favorito para pasar un buen rato… Pues bien, en el baño de tan utópico lugar para pernoctar, justo en frente, a la altura de los ojos, del urinario de la izquierda (siempre, instintivamente hago uso de ese…) aparece escrita con rotulador en las juntas amarillentas de los azulejos azules la frase que encabeza esta entrada… y, de nuevo no me pregunten porqué… al leerla me entra una sensación de bienestar que me invita a escapar de las iguanas y soñar… que me invita a cerrar los ojos y sonreir al pensar que en menos de un minuto volveré con mi compañía, sea la que sea, en una noche cualquiera, que bien podría ser la mejor de las noches… Sueño que esa noche acaba de empezar y en ella me esperan mil aventuras que recordaré toda mi vida; simplemente sueño… y al salir (y no es porque haya descargado), lo hago con una sonrisa mucha más amplia que cuando entré…

No tengo ni idea de quién fue el que lo escribió… pero seguro que se sentiría orgulloso de haber provocado al menos en una persona esta sensación…

Y por supuesto, sueñen señores, sueñen en este maravilloso Lunes…

Episodio de domingo

Muchas veces os he hablado ya de las personas medicina, esas que, según Bernabé, te alegran la vida y te contagian de su vitalidad gracias a su actitud positiva ante cualquier situación; también, claro está existen las personas virus o besugos; las personas con estados de ánimos pulgosos, pesimistas y que tienen una actitud fatalista ante todo… yo no me considero ni de unos ni de otros… Normalmente soy más gris que naranja (es mi forma de expresar esto); pero sin llegar a ser besugo, podría decir que soy gris claro casi blanco… neutro… o usando el otro símil, no destaco por ser curativo, pero tampoco hago enfermar a nadie… Evidentemente, ni todo es blanco, ni todo es negro, ni siempre se es azul o verde; quiero decir, que las personas medicina, al igual que los virus no cumplen su función en el 100% de las ocasiones… sino que a veces lo son y a veces no; por lo tanto podríamos decir, que yo, al igual que el resto de personas que cumplan los requisitos de poderse llamar normales, tenemos momentos en los que, sea por la razón que sea, o porque estás en un momento dulce o porque acabas de escuchar un te quiero, o porque sencillamente te levantaste con el pie derecho y estás de buen humor, puedes llegar a ser una gran medicina o si todo es al contrario, un gran virus para los demás…

Y toda esta retahíla sirve de introducción para contaros un pequeño episodio de mi domingo que, cuanto menos, fue curioso…

The car song – The Cat Empire

Íbamos radiantes en el coche, acariciados por la abrasadora brisa de mi tierra que entraba por las ventanas del oscuro Golf, sin mucho rumbo y ninguna prisa, transportando cuatro enormes helados de nata que nos ayudarían a mitigar un poco los efectos producidos por los 37º que nos envolvían a un cuarto de hora de las nueve de la noche cuando, al detenernos para cumplir la indicación de la escarlata señal luminosa del semáforo, se sitúan a nuestro lado en otro coche, negro, cuyo modelo no quiero recordar, una pareja en situación parecida a la nuestra… La chica, exageradamente recostada en el asiento del copiloto empezó a dirigirnos unas palabras que no alcanzábamos a entender a causa del volumen al que llevábamos nuestras sinuosas melodías de instrumentos de aire mezclados con el que producen las vibraciones del motor y el restante bullicio de una calle céntrica, aunque verdaderamente poco transitada; entonces, bajamos el volumen y la chica, con una simpática y risueña sonrisa nos repitió: “¿¡tenéis hielo!?”… y prosiguió tras nuestra atónita y pasmada expresión ante tan absurda y a la vez sandunguera y donairosa cuestión… “Es que se me está calentando el ‘temita’…” mientras nos enseñaba por la ventana un enorme vaso de más o menos un litro de capacidad que contenía algún tipo de brebaje bermellón del estilo de estival calimocho… Realmente creo que la chica, embriagada tal vez por su bebida, no tenía otra cosa que ganas de cachondeo, pero esa simpatía y la estrambótica forma de quedarse con nosotros me pareció sublime y por lo tanto se llevó el galardón de ser nuestra persona medicina del domingo… porque como dijo también en las pocas palabras que cruzamos después entre risas: “normal que no tengáis,… pero había que intentarlo ¿no?. Anda! arranca que está en verde…”. [...] Qué gran chica!! Otra parte curiosa del momento era la cara de circunstancia, entre tímida y avergonzada del, supuestamente, novio que conducía y negaba con la cabeza mientras se mordía los labios al pensar en lo irracional de la situación…

Hoy, en su honor, estoy tratando de tomarme la vida un poquito menos en serio, y pensar, que cuando menos te lo esperas, siendo un poco más espontáneo y despreocupado, puedes, como hizo ayer ella, alegrarle el día a cualquiera… Qué pasen ustedes un maravilloso y verdoso (es lo que veo ahora mismo por la ventana) comienzo de semana.

Mi encanto

Dice nuestro rico refranero que el que canta, las penas espanta; y como casi todos los dichos y refranes que lo componen es totalmente cierto.. ¿¡o no!?. Entonces cuando una pena me turba la serenidad es tan sencillo para eludirla como comenzar un canturreo… Hasta ahí todos de acuerdo. Llegas a cualquier lugar y sea por la razón que sea, hay algo que te lacera, alguna cosa o circunstancia o alguien que te provoca una sensación de fastidio y por lo tanto, dentro de ti empieza a crecer una pena de mayor o menor calibre, una pena que intentas, siguiendo sabios consejos, no darle mayor importancia de la que realmente tiene y pensar en positivo… y te pones a canturrear o silbar o tararear, o, si es en inglés, a improvisar una letra sobre la marcha… pero… ¡no sale!… quiero decir, que cantas cuando estás feliz o contento, no para estarlo… si la alegría no está dentro de tu cuerpo en ese momento, por mucho que lo intentes no podrás cantar. Esto, creo, es lo contrario de lo que intenta decirnos el refrán. Es una consecuencia de tu estado anímico, por lo que resulta absurdo e ineficaz intentar hacerlo para ‘espantar las penas’. Pero bueno, yo canto, y aparte de que me apetece cualquier cosa menos cantar, eso hace que mi pena crezca, porque canto para que decrezca, por lo que pienso en ella, y si lo hago –aquí si viene una máxima irrefutable- la estoy alimentando y por lo tanto dándole la importancia que decíamos que no debemos darle. Entonces, lo mejor sería no querer cantar sino esperar a que el canto fluyera por si sólo, espontáneo… Ahora sí, es maravilloso cantar, pero no espanta como bien nos decían, sino que muestra que aquella pena que queríamos espantar, sea por indiferencia, por otra nueva ocupación, por cansancio o incluso por desesperación ante la impotencia de no poder cantar para aliviarla, se marchó y en consecuencia el canto fluyó…

Pero, ahora toca pensar que, si después de haber cantado porque la pena se esfumó, el canto se esfuma, y por lo tanto con él la consecuencia del alivio de la pena; ¿volverá ésta a embaucarnos? ¿acaso el no pensar, o cualquiera de las demás razones que provocaron el canto, tan sólo fueron un alivio momentáneo y el hecho de haber cantado no sirviera de otra cosa que un mero entretenimiento hasta el momento en que, sea por el motivo que sea, o porque se acaban las razones para no pensar o pensar en otra cosa, volvemos a pensar en nuestra pena?.

La segunda acepción del RAE para Encantar dice así: ‘Cautivar la atención completamente’; entonces, ¿no será que el canto que es consecuencia del alivio de la pena es una forma de encanto que nuestro subconsciente provoca para en realidad hacer valedero nuestro refrán, y así paliar nuestro calvario? ¿Es entonces el canto una manera de encantar? ¿somos bruj@s sin saberlo?.

Si por casualidad se sorprenden cantando, están perdidos! porque pensarán en que automáticamente se les ha aliviado una pena, y por lo tanto al pensar en dicho alivio revivirán la pena, se romperá el encanto, dejarán de cantar y esta náusea mental volverá a atraparles… Ojalá todos cantemos sin darnos cuenta que lo hacemos; pero no canten con el fin de serenar… he comprobado que es imposible…

Que tengan ustedes una preciosa noche cantarina de martes. Ah! y no piensen en sus cantos… para eso ya estoy yo…

Y de regalo un encanto de canto que canto del Canto…

.

.

Diminutas criaturas

Me gusta llegar temprano a los sitios, siempre he sido de los de estar media hora antes de la hora para casi todo,… pero también soy de los que no entro o me presento ante el resto ni un minuto antes de la hora… puntualidad británica que lo llaman… Durante esos ‘minutos de espera’ suelo bajar las ventanillas del coche, apagar la música, y dedicarme a leer algo del libro en curso que tenga entre manos o en su defecto algunos post de mi lector de feed portátil… pero sobretodo, me encanta observar los comportamientos de la gente por las mañanas (de ahí lo de bajar la ventana para advertir cualquier movimiento cerca de mi coche aunque esté sumido en la lectura…). Después de un tiempo trabajando en el mismo sitio (y en una pequeña urbe como esta) casi puedo decir que ‘conozco’ a la gente que frecuenta los alrededores de mi lugar de laboro… Últimamente, debido a las vacaciones de verano de los chicos de los colegios que hay por aquí, la afluencia de personas y personitas es mucho más escasa, y los que observo cada mañana suelen ser los que con su enorme tristeza similar a la mia, trabajamos incluso a 40 grados a la sombra… .

Así que una de las pocas cosas con vida que alteran mi lectura son los malditos mosquitos y las pesadísimas moscas que entran como si estuviesen en la lista de Tito`s en mi coche casi sin preguntar… Tengo la suerte de que a estas diminutas criaturas no les agrada el amargo sabor de mi néctar de la vida, al menos eso escuché por ahí; pero el caso, que aunque no sufra los infames ataques de sus microscópicas lanzas que tan molestas (parecen) ser, sí me instigan, por culpa de mi insectofobia a los bichos que vuelan, un profundo desconcierto y salen mis más bajos y básicos instintos primarios que hacen que me vuelva un auténtico asesino en potencia… y de repente me sorprendo a mi mismo aplastando todos los que puedo contra los cristales, gritando, amenazando, retando, insultando, haciendo grandes espavientos y, en fin, haciendo el loco totalmente ajeno a la lectura que tuviera entre manos… .

Les desearía la muerte a todos y cada uno de ellos por molestarme sobremanera, pero como bien dice mi madre, si está en el mundo, es porque tiene algún tipo de función… sino ya se hubieran extinguido. Además, aparte de lo anterior, de la misma manera alteran y perturban mis escasas y preciadas horas de sueño con su infernal zumbido en el silencio de la noche y el, por mi, temido momento en que en un imprudente alarde de chulería, confiados en mi profundo sueño, consiguen posar, simulando el aterrizaje de un Apache, sus minúsculas patas sobre mi ultrasensible piel… aparecen mis super-entrenados –a base de espasmos mientras duermo- reflejos, para, cual experto francotirador, de un certero golpe seco contra mi propia piel le brindo mi particular Higway to Hell de ACDCyo sufro mis autoagresiones, pero ese en concreto no me volverá a molestar… .

Seguro que por jodernos tanto la vida a personas como yo, se tienen ganado el castigo eterno del que os hablé hace mucho tiempo… .

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