No es lo que tengo

En ocasiones dudo de mi capacidad para acertar en las decisiones que tomo en mi vida; no creo que esté preparado porque, sencillamente, en las verdaderamente importantes, voy y la cago,… soy un jodido paquete.

Os explico,…

Esta misma tarde, antes de entrar a trabajar, leí en mi recién recuperado InSight (lector de feeds para Pocket PC) en un blog, (que leo desde hace pocos días pero al que estoy totalmente enganchado ya), un artículo sobre el entusiasmo…

Al leerlo me sentí totalmente identificado, yo también soy un entusiasta, yo también soy de esos que cuando tienen alguna novedad en sus vidas, ya sea una PDa nueva, un coche recién sacado del taller con el embrague arreglado, un desconocido autor, o grupo o libro, una fresca y novísima pasión por los acuarios, una pasada afición a cultivar macetas, una reunión para aportar ideas sobre cómo decorar nuestra habitación del piso; el router (que ni siquiera pienso utilizar jamás) que te mandan “gratuitamente” los de las compañías de Internet; un enorme paquete listo para desembalar que contiene la estupenda lavadora con “Ultra Speed Centrifugated” que acaba de comprar mi madre, el rapado que el TitoVito me iba a dar, la MacWorld, la ExpoElectrónica, la vespa de Osso, la Revista de automóviles que me mandan los del seguro del coche o la elitista AudiMagazine que le envían mensualmente a mi padre y que casi quito de las manos al cartero; o el coche de 8ª mano que acaba de adquirir el vecino del quinto y que dijo que ya me enseñaría cuando me viera… hacen que me agite y lo desee con todas mis ganas, casi lo necesite y cuente los minutos que faltan para que llegue el momento, el instante en el que lo tenga delante, para observarlo, estudiarlo, entregarme en cuerpo y alma a la causa o el objeto e incluso, parece que no hay nada más importante en el mundo que esa pequeña novedad de mi vida.

Durante los primeros horas/días/semanas, esa novelería se convierte en el centro de mi universo, se convierte en algo que realmente me evade de otras cosas que me molestan en el día a día y yo me convierto durante ese espacio de tiempo en una persona entusiasmada.

Pero pasado ese primer impacto sobre mi vida, la novelería pierde fuelle, y pasa a convertirse en algo más liviano, comienza a ser algo más de mi monotonía, (no por ello lo desprecio, que quede claro!!) y por lo tanto, cual efecto de las sustancias químicas, el entusiasmo que me provocó a su llegada va desapareciendo… Entonces, es ahí cuando vuelvo a buscar desesperadamente, a informarme, a prepararme, a elegir qué será lo próximo por lo que esté dispuesto a entregar mi alma al diablo por poseer…

Es triste pensar que una vida se pueda basar, como díría Antonio Banderas en el anuncio de sus colonias: “es lo que tengo”… Pero no me avergüenzo de ser así, puesto que, en el fondo eso son sólo pequeñas guindas que le pongo a mi “lo que soy”.

————- º————-

Bien, pues todo esto anterior, bien podría haber ocupado un post independiente, pero realmente ha servido de prólogo e introducción a lo que intentaba decir al principio… a mi nula capacidad para acertar con ciertas cosas.

Cuando pienso en todas mis novelerías, siempre tengo la maravillosa sensación de que no me voy a equivocar, y que me va a proporcionar, en mayor o menor medida, la satisfacción que busco… por lo tanto, cuando algo, antes de adquirirlo, aceptarlo o admitirlo, ya me da la extraña sensación de que algo falla… rara vez acaba agradándome si finalmente lo tomo…

Eso me pasó la primera vez que entré en mi lugar de trabajo, movido por la influencia de mi hermana y la presión en mis espaldas de una empresa fracasada (mis sueños rotos) y la necesidad de dejar de chupar del frasco carrasco y aportar un poquito al bote;… Me pareció feo, el silencio absoluto sólo roto por el infame e insufrible sonido de los ventiladores de los ordenadores, las feas sillas marrones, el olor a frito del bar de al lado, la cara de rancia de la descendiente del de arriba; y la prepotencia y altivismo digna del ignorante que mostraba en la forma de venderme como última tecnología máquinas y procedimientos que dejaron de usarse antes de que yo empezara a estudiarlos…en fin… creo que pensaban que yo traía la misma preparación que ellos… y se equivocaron; estaba (y estoy) muy por encima (en mi campo, claro está) y eso,… pensar en eso, pensar que estás perdiendo el tiempo y desaprovechándote a ti mismo es la losa más grande que puede portar alguien que una vez en su vida tuvo Aspiraciones… Entonces…

-“¿¡Porqué cojones acepté!?”
-“¿¡Porqué cojones sigo aquí!?

Lo dicho… en el fondo, debo ser un poquito gilipollas.

3 Respuestas a “No es lo que tengo”


  1. 1 VaNe Mayo 29, 2008 a las 12:40 pm

    que por qué cohones aceptastes???? pues porque no tienes más cohoonees! por eso mismo… como no nos toque la lotería o algo así… tendremos que seguir aceptandoo!

  2. 2 lumacsolo Mayo 31, 2008 a las 11:51 am

    o montar la insurrección al más puro estilo de los jovenes franceses… quemar coches, contenedores, montar barricadas y lanzar cocteles molotov pa q dejen de explotarnos de una vez por ser jóvenes…


  1. 1 Mi nueva novelería « Lu MacSolo!!  Trackbacks en Junio 30, 2008 a las 11:30 pm

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