Esta mañana me levanté valiente, gallardo; tenía una fuerza interna, un poderío imparable que tenía que explotar por algún lado… Me puse a pensar qué hacer para demostrar ese ramalazo de hombría y superioridad con el que me había despertado… fui a mi patio; lo ví limpio, ordenado, preciosamente adornado por mis progenitores… era el emplazamiento perfecto para hacerlo…
Ataviado con mis mejores galas, chaquetilla ajustada, pantalones prietos con lentejuelas y bordados, zapatos negros… y un sombrero; me dispuse a visitar un criadero de gatitos, lindos gatitos de todas las razas, formas y colores… elegí uno negro zahíno, de unos 3’5 kilos, pelo corto y brillante y suave; de sutiles movimientos y dignísimo garbo; una pieza única que dirían los entendidos… al llegar a casa lo mantuve varias horas en la más absoluta oscuridad justo después de haber amputado parcialmente, y de forma casi inapreciable, las finísimas navajas que tiene por uñas; sin comida, sin agua…
Preparamos concienzudamente el patio, lo adornamos con bellísimos claveles y decoramos con todos rojizos y detalles blancos,…
Mi familia también optó por seleccionar sus más sofisticadas Continuar leyendo ‘Mi brutal diversión’


Comentarios recientes